divendres, 5 de desembre de 2014

Gobi



Jordi lleva ya algunos días con alguna molestia física. Cuando llegamos a la isla de Oljón empezó a dolerle la ciática en una pierna. Mientras va en moto sentado o de pie no le molesta nada. El problema viene cuando se sienta en una silla y tiene que levantarse, el pobre ve las estrellas. Quien haya sufrido una ciática sabe de lo que hablamos, un dolor nervioso, eléctrico, que no amaina con nada y que limita cualquier actividad física.
Por Internet nos hemos puesto en contacto con uno de nuestros colaboradores, Ortopedia Maza, y Santi nos ha estado recomendando ejercicios y estiramientos para combatir este dolor. A parte de darnos la pauta de anti-inflamatorios a tomar para intentar solucionarlo.
Esta mañana parece que el dolor de Jordi es bastante agudo y yo mismo he tenido que sacarle la moto del parking donde la habíamos dejado la noche anterior. Todo esto empieza a preocuparnos un poco ya que nos esperan etapas duras físicamente y Jordi lo pasará mal. Un remedio seria parar y esperar a que la inflamación desapareciera pero no disponemos del tiempo que quisiéramos y decidimos continuar pese al doloroso contratiempo.
El hotel incluía un desayuno estándar de huevos fritos, pan y te (xai) y tras devorarlo salimos a llenar a tope los depósitos y los bidones extras ya que no sabemos lo que nos encontraremos de ahora en adelante. El asfalto termina justo en la entrada gasolinera, la salida ya es arena.
Esta es la primera vez que pisamos un desierto y nos lo tendremos que tomar con calma para ir rodando e ir tanteando la conducción sobre esta superficie.
En nuestro caso, en la zona del Gobi que atravesaremos, encontraremos pistas duras de piedra y grava, arena suelta y compactada, bancos de polvo, suelo ondulado,…, y un río que atravesar.
En mi caso, seguramente por no tener ninguna merma física, le cojo confianza bastante rápido y empiezo los tramos del Gobi incluso a demasiada velocidad. La moto va perfecta, pesa lo suyo pero subo un poco la precarga del amortiguador trasero intentando garantizar no hacer topes en algún badén. El problema de circular sobre este tipo de piso es que a baja velocidad la rueda de delante manda sobre la moto y acabas haciendo verdaderos esfuerzos para mantener una trazada recta. Vamos poniendo en práctica las técnicas que habíamos leído con atención sentados en el sofá de casa preparando el viaje. Que si el peso atrás, que si  vigila esto…que vigila lo otro…nuestra experiencia nos dice ahora que ante las adversidades…GAS!!
Cuando vas despacio la rueda de delante se intenta clavar en los suelos blandos y es cuando empieza a zigzaguear y tú a sudar. Dar un poco de gas y buscar que la moto traccione hace que el peso  recaiga sobre la rueda trasera, liberando la delantera, haciendo que desaparezcan esos movimientos tan peligrosos. Lo decimos así porque la experiencia nos dice que son peligrosos, vamos, que si no intentas poner remedio vas al suelo.
La banda de rodadura de los Metzeler Karoo3 consta de gruesos tacos transversales en forma de pala y nos ha proporcionado en todas las situaciones un gran agarre, tanto traccionando en arena como rodando por pistas duras y asfalto.  Agradecer desde aquí a Neumáticos Trullas y al mismo Metzeler que nos ayudaran a elegirlos. Tema neumáticos y material le dedicaremos un post a parte.
Se me olvidaba, para rodar con seguridad en offroad hay que ir de pie todo el rato, sentarse significa desplazar peso delante, que se hunda la rueda y que empiecen los meneos.

Empezamos  el desierto a ritmos diferentes pero al ir intercomunicados no tuvimos ningún problema de perdernos, bien al contrario, el que iba delante podía ir avisando de lo que se encontraba en el camino y de los mejores desvíos a tomar.

En este desierto no hay una sola pista que vaya hasta tu destino, hay decenas de pistas paralelas. A menudo te cruzas con camiones y vehículos que circulan en pistas a centenares de metros.
Mongolia parece dividida en dos. La parte de Ulan Bator, que es la capital, es la más desarrollada y se suministra principalmente de Rusia. Al oeste está la barrera natural del Gobi. Así y todo hay valientes transportistas que atraviesan estas exigentes pistas destrozando sus vehículos. Son verdaderos mecánicos al volante porque tienen que reparar averías, que nuestros mecánicos tardarían un par de días, en un rato y utilizando piezas de repuesto usadas o adaptadas. Mas adelante veréis como se cambia un rodamiento de un tensor de una correa, reconstruyéndolo partiendo de rodamientos hechos polvo.

Nuestro amigo Ignasi Calvo de GR11.net nos habia informado de lo que nos deparaba la travesía del Gobi y tal y como nos contó a unos 200kms de al última gasolinera encontramos arena, mucha arena.

Jordi tuvo algunos sustos antes de llegar a la arena pero fue solventándolos y cogiendo seguridad. Pasé uno de los primeros tramos de arena y paré un poco mas adelante. Por el intercomunicador avisé a Jordi que tuviera cuidado y intenté orientarle para que pasara la zona por la parte mas dura. Nadie contaba que habia una piedra escondida entre la arena y fue a darse contra ella dando casi una vuelta de campana, lanzando a Jordi al suelo y cayéndole la moto encima de él. No vi la caída pero escuche la locución del trompazo en directo.

Volví atrás tan rápido como pude y pude ver a Jordi rebozado, escupiendo arena de rodillas al lado de la moto. La GS habia dado la vuelta entera y estaba mirando la dirección contraria. Jordi se puso en pie y me dijo que habia perdido una lentilla, la encontramos pero ya no tenia remedio. Se quejaba de un pié y de un golpe en el pecho. Parecía que la caída solo le habia magullado pero habia sido mas fuerte de lo que pensamos en un primer momento y las consecuencias serian importantes más adelante.

La moto tenia el pico roto, la defensa del cilindro doblada, el retrovisor arrancado y habia perdido el cristal de uno de los focos led. Verdaderamente Jordi habia caído en una trampa difícil de superar. Arena muy fina, roderas y un pedrusco de unos 5 kg.

Según nuestros planes a 20 kms teníamos que vadear un río y decidimos que seria un buen lugar para descansar y reponer fuerzas.
Parece increíble encontrarse un río en medio de un desierto. En el lado izquierdo hay una serie de girts con variada oferta de comida y alojamiento. Vemos también camiones, furgonetas y tractores que, si no te ves capaz de superar el río, pagando te pasan al otro lado si mojarte. Al llegar nos ofrecieron la posibilidad de pasar la moto pero el precio era alto. Kilómetros antes preguntamos a un par de vehículos que pararon para interesarse por el estado de Jordi en la zona de la caída y nos dijeron lo que habían pagado ellos para que los remolcaran para cruzar el río con el motor parado y era unas tres veces menos de lo que nos pedian a nosostros.
Estuvimos mirando cual era la zona que menos cubría fijándonos en algún camión que pasó. Con nosotros estaban dos conductores de camión que parecía estaban descansando. Uno de ellos hablaba inglés y nos indicó un zigzag dentro del rio que debíamos hacer para pasar por la zona buena. Hasta le pidió al otro conductor, que resultó ser su hermano pequeño, que pasara con el camión y que nos convenciéramos que no era tan complicado.
El principal problema era que entrara agua por la toma de aire del motor, que está justo encima del cilindro derecho. Por lo que vimos el agua no cubría lo suficiente como para tener problemas. Llevábamos un tubo de más de un metro para montarlo a modo de ´snorkel´ expresamente para este vadeo pero no lo vimos necesario. Me armé de valor, encaré la moto y empecé a cruzar el río. Una cosa es ver el zigzag desde la orilla y la otra es ir sorteando piedras e intentar coger alguna referencia de donde girar. Resultó que hice el zigzag demasiado largo y la GS empezó a tragar agua hasta que se paró. De hecho la sensación que tuve es que se habia calado pues ya estaba casi en la otra orilla. Le di un toque de botón de arranque pero al instante noté que no estaba calada…estaba inundada.
Unos cuantos de los que estaban en la otra orilla mirando como intentaba el vadeo se metieron en el agua para venir a echarme una mano y sacar la moto. Yo solo no hubiera podido. Entre los que vinieron estaban los que hacían negocio pasando vehículos. Entre todos la sacamos y la dejamos en tierra firme. Como ya se habían metido en el río, pasaron la moto de Jordi empujando con el motor parado sin más problema.
Para vaciar el motor de agua lo único que hay que hacer es sacar las bujías de los dos cilindros y darle al motor de arranque para que escupa el agua que ha entrado. Se secan un poco las bujías antes de montarlas de nuevo y en principio arranca. Tuvimos que repetir la operación un par de veces pues parece que le costó mas de la cuenta escupir toda el agua. Arrancó a trompicones pero los presentes, acostumbrados a este tipo de incidente, aseguraron que cuando en motor se calentara volvería a ir redondo. Y así fue.
Antes de despedirnos les ofrecimos unas galletas de chocolate a forma de agradecimiento por haberse tenido que mojar por nosotros y acabamos con los dos paquetes que llevábamos. Nos despedimos de los hermanos de los camiones sin saber que nos volveriamos a encontrar. 
Jordi parecía que iba mas seguro y rodaba deprisa sobre la pista dura, pero volvimos a encontrar zonas de arena y tubo una segunda caída. Igual que en la primera, la moto quedó girada pero parecía que Jordi no se habia hecho daño esta vez.
Encontré mas adelante al hermano pequeño de los chóferes con los que habíamos cruzado el río con el camión averiado y avisé a Jordi que estaba parado por si hacia falta echar una mano al chico. A unos 50 metros de donde estábamos, Jordi tuvo la tercera caída. La moto quedó del revés otra vez y Jordi se hizo daño en un pié. Ya no podía más. Llevábamos 230kms de Gobi y Jordi estaba agotado. Tan cansado que ya no era capaz de conducir la moto con seguridad.
Al chico del camión se le habia roto el tornillo que fija la barra de dirección y nos dijo que no le podíamos ayudar y que si encontrábamos a su hermano le dijéramos dónde estaba.
A unos 8 kms vimos el otro camión parado y le explicamos la avería que habia tenido su hermano. Nos indicó que a unos 20kms habia Denver, un pueblo con gasolinera.
Al llegar al poblado paramos justo en la entrada y pudimos ver que estaba formado por unas 20 girts y un par de sencillas casitas. Vino una señora hasta donde estábamos y nos ofreció sitio para dormir a muy buen precio. La primera opción era compartir girts con la familia y la segunda opción que nos ofrecieron fue que la propietaria de una de las casitas se fuera a dormir al girts de su hermana y fuéramos nosotros quieres durmiéramos en su casa. Esta opción era al mismo precio y nos decantamos por ocupar la casa. Nos ofrecieron cena y nos trajeron sopa Lagman muy buena, que repetiríamos para desayunar pues era el único plato de la ‘carta’.


Ya muy tarde llegaron los dos hermanos camioneros y estuvimos charlando un rato de los problemas que tienen para atravesar tan duro recorrido.
A dormir y a reposar, a ver si mañana Jordi se levanta menos dolorido y con mas ánimos, aunque lleva ya unas cuantas horas anunciando su abandono....
Por la mañana, después del Lagman de desayuno, Jordi me pidió si podíamos intentar encontrar la manera de salir el Gobi con una furgoneta. Empezamos las gestiones y no costó demasiado que viniera una pequeño camión con la caja abierta donde subir la moto de Jordi y llevarla junto con él hasta Altai.





Saliendo de Denver a unos 25kms empezaba una carretera de asfalto nuevo pero aun y así Jordi agradeció no haber de conducir más la moto.
Una vez en Altai descargamos la moto y empezamos las gestiones para encontrar hotel. Después de dar varias vueltas y de encontrar alguno económico, decidimos descansar bien pagando el hotel más caro y poder tomar una merecida ducha después de dos días en el Gobi. 










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